Cuentan quel ritual de inicio en la tauromaquia en las escuelas taurinas consisten carreritas matailusiones a la sombra de los pinos por ejemplo de la Casa Campo cuando de Madrid se trata, es decir, lo primero poner a los aprendices a correr, de lo que se deduce su principal característica: acaban siendo excelentes atletas o deportistas y no sólo porque odien los tabacos más que naide. Los que aguantan las carreritas se van curtiendo sobre to en las trapacerías del oficio pa que nadie les llame a engaños, lo más temido tras los tabacos.
- ¿Algun@ sabéis mecanografía? Preguntan los instructores cuando ven caras nuevas entre l@s presentes. Los voluntarios son transportaos o van corriendo ellos sólos a arrancar las hierbecitas del fondo de las piscinas en lo más crudo del invierno mientras los alertaos en tos los vicios de las escuelas a correr entre los pinos.
- ¡Qué emoción, qué emoción! Y es que entre la muleta y el toro con frecuencia cabe el chaval que sostiene la toalla de Rafa. Juan Miguel Jiménez, Madrid reserva del 14 de agosto de 1988 se las sabe todas y además que toros como Portorriqueño, el cárdeno al que desorejó y Gallinito, al que propinó 1 receta fulminante por no colaborar en la faena de muleta se torean ellos mismos, sin zapatilla ni cabezazos que si los dan, con la testuz que exhibieron los Romero S.A. actualizaos en Partido de Resina lo hubiera pasao peor de forma que la cosa de la tauromaquia pa los de las escuelas taurinas se reduce a una especie de on | off, se deja | no se deja que para colmo busca la complicidad de l@s espectadores que también nos exijen seamos algo así como de tentadero, esos familiares, managers, instructores y allegaos que rodean a l@s Torer@ y pa los que lo único importante es la propia seguridad y la de los suyos. En el colmo del despropósitos los de tractores, responsables de los pitos aislaos que se escuchan en la grabación entre los aplausos desganaos. Su drama es que los ganaderos caen en el engaño de producir en serie ese logotipo de toro más o menos turístico o folclórico, es decir, se podría poner encima de las teles del salón que es tratao con mimo en los primeros lances, normalmente a manos de picadores & banderilleros contrataos por la empresa de la plaza, casi siempre los mismos que trabajan con descaro pa mantener el toro en pie mientras se puede cambiar, que luego, cuando el Torer@ coge la muleta y cuando no toca es lo primero que hace, bajar la mano con o sin venir a cuento, al menos en ese momento preciso de forma que el toro se derrumba y entonces sí, hay que matarlo sin recambio y en la mayoría de las ocasiones sin ningún decoro. Si no se cae mucho ni hace na raro entonces sí se pega a sí mismo (el toro) algún que otro pase vistoso, más o menos largo hasta las suertes finales en las que se deciden los premios. Y así siempre lo mismo, llegarán o llegaremos a viejos resabiaos si nos toca, en su caso saldrá algún subalterno arrepentido que tentará a los toros cómo y cuando se debe, aunque sólo sea pa ajustar viejas cuentas con las empresas limpiando sus toriles de sobreros, y a ganaderías de zoológico, y a espectadores como los votantes crédulos de la izquierda como los de Coslada y a ningún otro lao, eso sí, con una salud de hierro.