- Es
Sócrates reo del delito de no reconocer los dioses que el estado reconoce y de introducir otros genios o espíritus extraños: y asimismo del delito de corromper a nuestros jóvenes. En palabras de Agustín García
Calvo el texto de la acusación, según el testimonio del filósofo platónico Favorino, que recoge Diógenes
Laercio en su libro II, capítulo 40, se conservaba en Atenas en los archivos del templo de Cibeles todavía en el s. II d. C., y la versión que da Diógenes
Laercio viene a coincidir con ésta, precediendo un encabezamiento en que se presenta como acusador Meleto.
- Y por cierto, le dije, que aciertas en eso: con franqueza te contaré cómo es eso del ensalmo, pues me preguntaba de qué manera tendría que explicarte sus virtudes. Se trata, Cármides, de un ensalmo que tiene virtud no sólo de hacer sanar la cabeza, sino como tú mismo has oído ya decir de los buenos médicos, que cuando uno acude a ellos sufriendo un dolor de ojos, vienen a decir que no es posible emprender la curación de los ojos solos, sino que por fuerza había que atender también a la par a la cabeza, si se quiere que aun el mal de los ojos se remedie; y asímismo, que el creer que se pueda nunca curar la cabeza sola en sí misma aparte del cuerpo entero es una gran falta de sentido; en fin, que a partir de ese razonamiento, dedicándose a tratar con regímenes el cuerpo entero, van intentando, junto con el todo, curar la parte y dejarla sana.
Aristófanes, que siempre estaba con el látigo levantado contra todo abuso y to error, lo descargó también sobre esos maestros ateos, vanos e inmorales, impulsado por el noble, levantado y patriótico pensamiento de restaurar aquel sistema de enseñanza que formó los héroes de Maratón e hizo reinar en las costumbres la modestia y la virtud; pero al hacerlo cometió la imperdonable falta de elegir como blanco de sus tiros y personificación de los sofistas la venerable figura de
Sócrates, que era precisamente el más declarado de sus enemigos. ¿Qué motivo pudo impulsar a
Aristófanes a semejante elección y a acumular sobre la cabeza del virtuoso filósofo los anatemas con que quiere confundir la nueva educación?. ¿Por qué acusar de corruptor de la juventud al que sólo pretendía dirigirla bien, de ateísmo al hombre más piadoso, de avaricia al más generoso y desprendido, y de perderse en nebulosas especulaciones al que sentaba toda su filosofía sobre la base práctica de la moral?. Digámoslo en 2 palabras: por la popularidad de
Sócrates y su especial manera de enseñar.
Bibliografía:
Diógenes.
Estudio preliminar de Federico Baraíbar y Zumárraga a
Las nubes de
Aristófanes.
Jenofonte,
Recuerdos de Sócrates.
Platón,
Cármides.
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