El agua ni se crea ni se destruye
Enotra desprestigiada escuela pública dela
tiranía anterior el
Magister de quien por aprecio y símpatía que espero siga siendo mutua porsu parte, pues no he vuelto a saber, recuerdo se llamaba o llama
Blas como deseo, pa mí don, calvete, delgao, con gafas, en pleno curso se casó con 1 periodista muy guapa, alaque incluso nos presentó ala clase 1 vez que fue a verle otra mañana o tarde perdida enlaque se esforzaba por hacernos entender las propiedades del
agua, H2 O ensus estaos sólido, líquido y gaseoso. Su tesis era y sigue siendo quenel planeta llamao
Tierra siempre había exactamente la misma cantidad del llamao líquido elemento, esencial porotra parte, en cualquiera de sus estaos, especie de circuito cerrao enelque la atmósfera hace las veces de silicona o cierre.
Sí pero no
El reto que nos planteó don
Blas como cierre de su explicación era tratar de eliminar
agua, incluso muchísimo más fácil que crearla y 1 compañero bastante más listo quel resto dijo que sise cogía 1 vaso y se metía en 1 delas naves espaciales que por entonces ya funcionaban, loque me permite datar la anécdota enlos años 70´s del siglo XX, nave que era lanzada con o sin tripulación fuera dela atmósfera pues ya habría menos
agua, aunque sólo fuera el contenido de 1 vaso. Don
Blas no tuvo más remedio que fruncir el ceño (afortunadamente pa él no fue la tarde que nos presentó asu guapa novia periodista) y aceptar la objeción que no venía sino a abundar en su lección
magistral sobrel
agua que sigo y seguiré creyendo como razonable ni por muchos
agoreros del clima que me insulten. Aunque puedo alcanzar a entender la extrema importancia global y particular del
agua y de ningún modo he sido ni soy partidario de su mal uso, cuando no despilfarro, que me apena sinceramente, las cuitas sobrel clima me han ido pareciendo ca vez más pura presuntuosidad duna especie que se cree superior o al menos, algunos de sus representantes aventajaos e, independientemente delos
Hom@ sp?, el planeta
Tierra va a seguir asu bola y el
agua, siempre la misma se va a repartir en sus diferentes estaos según su propio guión geológico. Don
Blas acostumbraba colocarnos enla clase delaque era nuestro tutor según nuestras notas trimestrales. Yo siempre estaba porlos pupitres delanteros, más o menos cerca dela ventana desde la que empezaba el ordenamiento trimestral excepto 1 vez 1 que caí enlas últimas filas. Nunca diré que don
Blas era simpático ni menos conmigo pues esa vez, alo mejor desconcertao porque me eché a llorar, lejos de compadecerme o animarme me pegó una buena regañina haciéndome entender que si había caído tan bajo (alo mejor también contento porque yo le daba importancia hastal punto de llorar) fue por mis méritos o falta dellos y no podía descargar culpas ni en mis compañeros, que más o menos conservaban sus posiciones o me daba igual, ni ensu propia desatención como
Magister. Después nunca me hizo falta que me supervisaran las notas ni que me animaran a estudiar, aunque sí es probable quelas únicas palabras buenas que haya dicho o escrito sobre don
Blas sean éstas.
Sunset pel la bahia de Sant Antoni de Portmany, W de Eivissa
No pero sí
Bastantes años después tuve cierto éxito como
Magister particular de
menores con retresos escolares o que selo podían permitir sus familias (yo también era estudiante universitario, tenía mis propios temas de estudio y de ninguna manera hacía labores parroquiales ni de otro tipo, o sea, cobraba) y, después de poner algunos anuncios enlas panaderías de mi barrio, donde va to el mundo, reuní 1 grupo nutrido enmi propio cuarto de estudio y aún después llegué a visitar algunas delas casas principales de
Leganés, ya digo queseme daba bien pues como eran de diferentes edades, cursos y materias tenía el truco de anticipar o preparar la explicación del día siguiente, incluso algunas preguntas. Los mandaba un poquillo entrenaos y debe seguir impresionando alos
Magister que alguien se esfuerce en seguir sus explicaciones y además participe, pues los chavales obtenían excelentes resultaos ensus notas rápidamente.
Autoridades desautorizaos
Entre los preceptos del denostao postmodernismo, más allá de los modernazos, ya saben, dícese del movimiento o movida
cultural surgido enlos años 80´s del siglo XX que preconizaba el fin de la historia entendida como lucha de bloques enfrentaos en favor del modelo único que sigue vigente más por falta de alternativa que por sus propios méritos e incluso su aceptación general (sin oposición los
sistemas sociales, hasta los más pintones se colapsan como si por no andar destruyendo enemigos perdieran músculo), la mezcla de géneros
culturales y no sólo
culturales y a lo que voy: el descentramiento dela autoridad o, como mínimo el
cambio de referencias. Enotro documental sobre José
Ortega y Gasset se valorizaba su gusto porlas tradiciones hispánicas, como por ejemplo las tertulias. El veterano periodista Eugenio
Suárez matizaba recientemente quela extraordinaria vida social que se ha desarrollao enlos
bar o
barras delasque las tertulias ola institución también nacional del típico
cansino son sus máximos exponentes, se dieron más como resultao dela modestia delos domicilios propios, normalmente casas no aptas pa recibir visitas quede otra cosa pero bueno, el caso esque según el documental
Ortega y Gasset celebraba sus graciosamente denominadas tertulias ensu propio domicilio, como mis clases a grupos particulares y además tampoco eran charletas más o menos animadas, sino algo más parecido a conferencias, discursos o sermones del célebre
pensaor. Es aloque voy: mucha más gente confunde la mezcla de géneros
culturales o gusto porel mestizaje (los chicanos o más ampliamente
latinos, minorías en territorios mayoritariamente angloparlantes empezaron a ser aceptaos, también en los territorios propios, a partir de los años 80´s del siglo XX) o el descentramiento de la autoridad por dar
gato, Felix lybica por
liebre, Lepus capensis.Cualquiera que use como referencia los gustos mayoritarios enlas clasificaciones cotidianas, no ya por autores (que yo sepa, Javier
Pérez de Albéniz, columnista de variedades del extinto
soitu.es, era el último que nos movilizaba, a mí también, por su firma) ni mucho menos premios (algunos ganapanes de conveniencia hunden sus magros prestigios, siles quedaba algo o, al menos se dan la puntilla entre tos), sino por temas, saben o sabemos (pa mí esas clasificaciones ajenas y las propias, pues también dispongo de datos gracias a
Google me resultan imprescindibles y no pa moldear mis gustos, sino mi actividad o cuanto menos, pa no dejarme llevar porlos engaños desus propagandistas: se pongan loque les pongan, algunas musas dela modernidad me parecen muy descuidadas de peso o kilos, pero en grasas, como sus
managers quelas airean, también o además cabezones, y cuando se calzan los tacones conlosque se pedestalizan parece que andan sentadas al aire y no voy a más porque
Google malograría mis resultaos porun quítame allá otra palabra de más). Fuera de los
sistemas de referencias o nubes de resultaos más o menos puntuales, cuando aún no les ha dao
tiempo de arrimar las ascuas asus sardinas, ya digo queun poco entraditas en kilos síque están y como sentadas enel aire cuando los montan tacones que parece quelos ponen permanentemente al borde de tener que ausentarse dun momento a otro pa cumplir sus necesidades) gustan los conflictos de género o
sexo, aunque se enfade conmigo también el académico Arturo
Pérez-Reverte por equipararlos y las protestas, a ser posible con sentido del
humor, cuando no despellejamientos descarnaos delosquese endiosan así mismos junto consus
managers que los manejan. Fuera deso los argumentos de género o
sexo se convierten en violencia gratis y ala hora dela verdad asus protagonistas seles transparentan las sotanas delos seminarios y monasterios enlosque los han preparao pa comerse el mundo rezando.
Bibliografía: Arturo
Pérez-Reverte, "De nombres y
barcos" en
Cuando éramos honraos mercenarios, Alfaguara, 2009.
up!dateDB 14/05/2011