Europa central, 1913
En el seno de una familia judía de Budapest, Hungría, nació Endre Enro Friedman. En los talleres Leitz de Weztlar, Alemania, el ingeniero Oscar Barnack fabricó un prototipo de
cámara de fotos con el formato de la
película de cine ya existente. La Leica I fue presentada en 1925. Era extremadamente pequeña y ligera en comparación con las que se habían usado hasta entonces, equipada con un
objetivo de 50 mm. con
diafragma abierto hasta f 3.5 y 6 pasos de
obturador entre 1/25 y 1/500 de segundo. Aún sin telémetro de enfoque, incorporado en la Leica III (1933), flash y fotómetro, los fotógrafos, en palabras de Kertesz, empezaron a divertirse haciendo
fotos.
Berlín, 1930
En joven Endre Friedman, exiliado de Hungría por su militancia de izquierdas, se compró una de las 50.000 Leicas que ya se habían fabricado e intentó ganarse la vida como fotógrafo en los periódicos y revistas ilustrados con
fotos de actualidad. La prensa estaba en el centro de todas las batallas ideológicas. Las fotografías de actualidad, posibles con las nuevas cámaras ligeras, eran la gran novedad para un público ávido de información que acababa de conocer la radio y ni siquiera sospechaba el impacto que causaría en sus retinas el gran invento de la televisión.
Paris, 1933
Huyendo otra vez, ésta de Hitler por su condición de judío, Andrés Friedman, su novia
Gerda Taro (alemana, de izquierdas) y su amigo "Chim" Seymour (polaco, judío, de izquierdas y fotógrafo) se inventaron al fotógrafo internacional Robert
Capa.
Gerda vendía por los periódicos las
fotos de este misterioso aventurero militante de causas justas. Es así como Robert
Capa (inicialmente, la sociedad que formaron
Gerda, Andrés y "Chim") tomó parte en la guerra civil
española.
En agosto de 1936, resguardao enuna trinchera de Cerro Moriano, Córdoba, Andrés/Robert
Capa estiró la mano con su Leica y sin mirar captó la imagen del miliciano cayendo herido de muerte. Esta foto llegó a la prensa francesa en el mes de septiembre de ese primer año de guerra y marcó para siempre el enorme impacto internacional de la contienda española. Aún no ha aparecido nadie que diga ser el muerto de "El miliciano cayendo herido de muerte", el personaje de la célebre foto de
Capa, sin embargo sí se ha vertido sobre esta imagen una sospecha de ser un montaje propagandístico, una escenificación interesada.
Capa explicó que la hizo sin mirar, sacando la mano desde la trinchera en la que él mismo acababa de resguardarse y disparando la cámara un par de veces al azar. La efectividad de la foto (la primera instantánea de una muerte, su inmediato impacto internacional, la fama imperecedera que proporcionó al fotógrafo) es el único dato que ofrecen los incrédulos para sembrar la duda: es tan rematadamente impresionante que hasta parece mentira. Las
fotos inmediatamente anteriores y posteriores a ésta corroboran la versión de fotógrafo. El contexto también está a favor de la autenticidad de esta imagen. Hasta ese momento Robert
Capa era el seudónimo de los fotógrafos Andrés Friedmann y Chim Seymour ayudaos por
Gerda Taro, la novia de Andrés, para distribuir el trabajo realizado en común. Esta foto tomada en los primeros meses de la Guerra Civil fue la que identificó a
Capa con Andrés Friedmann. Chim Seymour continuó fotografiando por su cuenta y con su nombre el resto de la guerra. De haber sido un montaje premeditado, probablemente no habría sido Andrés Friedmann/Robert
Capa el fotógrafo elegido y de serlo, habría hecho participar a sus socios. Por otro lado, el desconcierto de la imagen (una foto un poco desencuadrada, desenfocada, movida y defectuosamente iluminada) demuestra a cualquiera que haya tenido una cámara en las manos que no es una foto premeditada o preparada. El azar y Andrés Friedmann/Robert
Capa fueron los autores de la imagen más conocida del siglo. Una vez que Chim Seymour decidió continuar la guerra por su cuenta y con su nombre,
Gerda y Robert
Capa fotografiaron en Valencia los actos del Congreso de Escritores Antifascistas de 1937, con Tolstoi, Malraux y Bergamín entre otros participantes.
Brunete, 25 de julio de 1937
Gerda siguió con los escritores hasta los actos de
Madrid, donde los intelectuales se reunieron con el poeta Rafael
Alberti, y Guadalajara, donde visitaron el frente de guerra y homenajearon a los soldados republicanos. Continuó sola hasta Brunete, donde cayó accidentalmente del estribo del coche enel que se había encaramado pa fotografiar el frente y fué atropellada por un tanque republicano T 26 de fabricación rusa que se batía en retirada marcha atrás. Murió enel hospital de campaña del Goloso en presencia de la escritora Maria Teresa
León, que recordó el triste suceso en sus memorias. Siempre enel bando republicano y ya en solitario,
Capa realizó un amplio reportaje, no sólo de la guerra, también fotografió niños, calles, campos, soldados escribiendo y leyendo cartas o en plena clase de alfabetización, protecciones a las obras de arte, mítines políticos y encuentros con intelectuales y retrató a todos los personajes de la época que se pusieron a su alcance. En todas las
fotos,
Capa se reveló como un admirable admirador de todo lo humano, de todos los gestos, de todas las caras, de todos los trabajos y actividades, de todas las situaciones, de todas las edades. El tema de
Capa fue lo humano. Las fotografías anteriores la Leica y a las publicaciones periódicas ilustradas con fotografías de actualidad, es decir, anteriores a 1930 son más estáticas, más contemplativas, más reposadas, más pensadas o planeadas.
Capa incorporó la acción por igual a la fotografía y al reportaje. El salto que suponía tener armada la cámara ante cualquier situación a tener que armarla con el pesado trípode, las placas de vidrio o películas emulsionadas, más grandes, más aparatosas en el manejo y más exigentes en la medición de la luz, mucho más lentas en todo el proceso
fotográfico, es más o menos el salto que se refleja entre las
fotos de escenarios de la muerte y fosas de cadáveres de la Guerra de Crimea de 1855, muy meritoria obra del reportero pionero Roger
Fenton, y el reportaje vivo aún hoy, pues fue captado directamente en el límite entre la vida y la muerte, que realizó
Capa en la guerra civil
española. Pegando trozos de contactos y pequeñas ampliaciones de algunas fotografías,
Capa fue rellenando unos
Cuadernos de Guerra en España (1936-1939), editados parcialmente en Valencia, en 1987, que demuestran que tenía voluntad narrativa o vocación de reportaje en la realización de su trabajo. Una selección de estas fotografías, recopiladas y ordenadas por el propio
Capa, y que probablemente estaban destinadas a ser expuestas en el Pabellón de
España de la Exposición Universal de Paris de 1939, igual que el Guernica de Picasso, apareció dentro de una maleta que había pertenecido a Juan Negrín, presidente del Consejo de Ministros de la II República Española, junto con otros documentos sobre la guerra en Suecia, en marzo de 1979. Es la más completa colección de fotografías de Robert sobre la guerra civil
española y la más cercana al autor (algo importantísimo en fotografía), pues las eligió y probablemente las positivó él mismo. Para el Estao
español, propietario legítimo, esta colección sólo tiene parangón por su incalculable valor emocional con el Guernica de Picasso y merece ser expuesta permanentemente. De alguna manera
Capa se hizo fotógrafo en
España y es por tanto un fotógrafo
español, el mejor de todos los tiempos. El reportaje definido por Gísèlé
Freund,
fotógrafa de la agencia Magnum especializada en retratos de intelectuales y excepcional divulgadora de temas
fotográficos, algunos recogidos enel ensayo titulao en
España La fotografía como documento social (1974), "debe tener un inicio (la foto 1 de la Colección del Ministerio de Asuntos Exteriores
español la tomó
Capa en la Puerta del Sol el día de su llegada a
Madrid) y un final (las 4 últimas
fotos, hasta la 97 y última de la citada Colección reproducen la huida a pie hacia el exilio en Francia de familias enteras), definidos por el lugar (
España), el tiempo (1936-1939) y la acción (la guerra civil). En torno a una imagen central (el miliciano cayendo herido de muerte) que resume todos los elementos de la historia, están agrupadas cierto número de
fotos que la cuentan en detalle".
Nueva York, 1947
Capa tituló uno de sus libros
Slightly out focus (ligeramente desenfocado) reivindicando la estética de lo borroso -
fotos movidas, desenfocadas por la rapidez del puro acto fotográfico, que subrayan la intensidad dramática de la escena y las emociones humanas- frente a la estética de la nitidez que había venido impuesta por las características técnicas de las cámaras fotográficas anteriores a la Leica. Robert, que siempre odió las guerras -quería ser "fotógrafo de guerra sin trabajo"-, fotografió de esta manera el alma de la historia, no su simple apariencia. En este mismo año de 1947 y en Paris,
Capa fundó junto con los fotógrafos Henri Cartier-Bresson y Chim Seymour la agencia de fotógrafos independientes Magnum, que ha reunido en sus archivos la mejor colección de fotografías de esta segunda mitad del siglo XX.
Capa murió el 25 de mayo de 1954 al pisar una mina en el camino de Thai Binh, Vietnam.
Después de negociarlo con Cornell Capa, hermano, colaborador en vida y heredero de Robert, el Museo Reina Sofía ha recibido una donación de 205 fotografías de
Capa sobre la guerra civil
española, fotografías cuya exposición pública está anunciada para febrero de 1999. Estas fotografías de
Capa son, junto con el Guernica de Picasso, cuya residencia definitiva también ha sido fijada en el Museo Reina Sofía, el testimonio más valioso de la guerra civil
española, el terrible suceso del que se cumplirán 60 años desde su fin en 1999 y que no ha cesado de producir noticias, libros, películas, exposiciones, homenajes, encuentros fraternales entre los viejos combatientes y un sin fin de recuerdos que mantienen el trágico suceso en un plano de permanente actualidad.
Bibliografía: Gísèlé
Freund,
La fotografía como documento social, ed. Gustavo Gili, 1974.
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