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Fragmentos de Tierra tráganos en base datos relacionales RDBMS que permiten imprimir, detectan y se disponen según el dispositivo desdel quese visitan, por ejemplo móviles, comentar, compartir, rectificar, pues delatan tanto errores de bulto como invisibles, marcar, hacer búsquedas intencionadas, se distribuye o reparte el tráfico evitando molestias y caídas del Sistema y otras: Antel español gritao | Tenaza con martillo | Tanto va el cántaro ala fuente | Naked shot selling a Gas natural fenosa | Perro come perro | Twitter vale más que Iberia | Juguetes peligrosos | Spain ON SALE! | Pufo de Murcia | Ojos de médico | En Twitter selas llama revueltas | Las superproducciones arruinan, esclavizan, matan | ¿Qué alimenta la pulsión destructiva? | #Anonymous
La oreja de Judas, seta conocida científicamente como Auricularia auricula-Judae, aparece enlas enciclopedias consu denominación políticamente correcta, como la pezón azul, que debe ser buscada como pie azul, Lepista nuda, oel pedo lobo como cuesco, Lycoperdon sp., aunque son también conocidas como orejas de judío porla leyenda deque crece sobrel árbol enel quese colgó Judas después de delatar a Jesús, el también célebre árbol del ahorcao enotras culturas, siempre troncos y ramas de árboles moribundos y caídos en vistosos grupos, pueden llegar a medir hasta 8 centímetros de diámetro y no tienen pie. Son de aspecto gelatinoso y en parte translúcido a contraluz. También deben su nombre asu apariencia de orejas conel hueco encajao enel tronco o tocón del árbol sobrel que crecen. En condiciones climáticas propicias se ponen rabiosamente coloradas, como su propio nombre indica y se vuelven de color pardo oscuro cuando se deterioran. Como las otras tremeláceas, peculiar y poco nutrida familia de setas, pueden dejar restos cuando se repliegan con ambiente seco pa desplegarse cuando vuelve la humedad. Por su ubicación y aspecto enlas fases iniciales de crecimiento, las orejas de Judas pueden ser confundidas conlas Auricularia mesentérica, más pequeñas, duras y resistentes quelas Judas, visibles en algunos jardines urbanos enlos que han talao algún árbol. Aunque no son tóxicas, se recomienda no tocarlas siquiera cuando nose conozcan perfectamente. Las orejas de Judas se pueden comer crudas, enlo que son realmente excepcionales entre las setas comestibles, algunas incluso tóxicas caso de ingerirse crudas, y se deben preparar en ensaladas pa servir, por ejemplo, junto a carpaccio de ternera o en sopas, pues de ser asadas, fritas o cocidas como las otras setas comestibles, perderían su consistencia. En contrapartida, se desecan fácilmente. Son apreciadísimo manjar en China y Japón, la famosa seta negra delos restaurantes chinos, y teniendo en cuenta que se pueden cultivar sobre troncos, obtener los elementos necesarios pa ello vale en centroEuropa, donde también son apreciadas, 3 veces más quel resto de setas cultivables. Los devastadores efectos de la lluvia ácida sobre los bosques yel desmesurao aumento del consumo de hongos, tanto en variedades -hay más información sobre las costumbres gastronómicas de otras culturas y de analizar los componentes de cada hongo pa prevenir su toxicidad- como en cantidades -los hongos son muy nutritivos, aún consumidos en poca cantidad, comose recomienda siempre, por loque resultan ideales enlas dietas yen los modos de vida ligth- ha puesto en peligro la supervivencia de muchas especies ensu entorno natural. En Europa central los hongos no sólo se utilizan con fines alimenticios, también son la última moda enla decoración de interiores. Así, peceras preparadas enla que crecen orejas de Judas sobre trozos de madera puede resultar espectáculo tan inolvidable como verlas
ensu máximo esplendor enel entorno natural.
Enlaces: Ravioli con oreja de Judas de Fernando Rodríguez.

Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.
-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla. Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
-¿Vive muy lejos?, le dijo el lobo.
-¡Oh, sí!, dijo Caperucita Roja, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.
-Pues bien, dijo el lobo, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero. El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
-¿Quién es?
-Es su nieta, Caperucita Roja, dijo el lobo, disfrazando la voz, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía. La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
-Tira la aldaba y el cerrojo caerá. El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
-¿Quién es? Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:
-Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía. El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira la aldaba y el cerrojo caerá. Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo. Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:
-Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
-Es para abrazarte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!
-Es para correr mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!
-Es para oír mejor, hija mía.
-Abuela, ¡que ojos tan grandes tiene!
-Es para ver mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!
-¡Para comerte mejor! Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.
MORALEJA
Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.
Enlace: Caperucita y el lobo machista de Arturo Pérez-Reverte

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