el último bufón

Los siempre amables lectores más avisaos de los que me prestan su atención ya saben que traslado mi aventura de capturar el presente palpitante y sus espantapájaros y espejismos, cortinas de humo, petardas y otras yerbas coincidiendo con el cambio de estación y además, aprovechando otra vulnerabilidad de la herramienta informática en barbecho en la que empezó, dedicaré los últimos días del año en los que volvemos al invierno a hacer índices de nombres, temas y los más vistos o visitaos que empezaré ya mismo. Y los que esperan 1 lista nutrida de nombres, millones de aspirantes a bufones, en el fondo el 1% ladrones y estafadores que nos poseen o toleran pa alimentar las inmensas fortunas que han hecho a nuestra costa hasta cuando les va mal, están convencidos que tos queremos ser sus lacayos y lo que pasa cuando vomitamos sobre las asquerosas calaveras de puercos estafadores como el cretino putero #Berlusconi es porque nos dan envidia, pero si algo me gusta como lector y espectador a mi vez,, es cuando los maestros mezclan la realidad con la ficción. Digamos que lo que vemos a distancia, como el famoso discurso de Ana Botella en Buenos Aires, son representaciones teatrales realmente cuidadas al detalle en los preparativos, también los que llevan el dinero o Contabilidad B de los señoritos ladrones, y lo mismo cuando aplauden fervorosamente lo que consideran gestos de humanidad, que se les supone casi como a los animalitos parlantes de las películas de la factoría Walt Disney de los que lo mejor que he visto en mi vida y he recuperao la buena fe es el perreo de Miley Cyrus. öjala salgan muchos más en plan:
- Me he equivocao o su variante verbal.
- #Meequivoqué, además de manera grave, perdiendo 48.000.000 € que se evadieron a paraísos fiscales.
- Arresten a los que aplauden, pidió el gran autor teatral y escritor magnífico, de los más grandes que ha habido y habrá en España Ramón María del Valle Inclán a los civiles de los Borbón que lo detuvieron en la calle, ya viejo y manco. No era pa menos, vaya héroes. Y lo mismo cuando he ido a los toros o me enrolé en la LEGIÓN Mou por matar el rato cuando había partidos de la máxima rivalidad, cuando se ve que los contrarios van en serio como la selección de Holanda en el mundial de SouthÁfrica, que el verdadero problema siempre ha sido es y será los que aplauden cualquier cosas, hasta perder, y no solo equivocarse. Los demás puros envidiosos que si no nos reímos con los bufones de turno es porque no tenemos sentido del #humor inteligente como Rubianes, otro heroe nacional del género que actúan como revulsivos de las masas que aplauden y sueltan grandes carcajadas por cualquier cosa, como cuando enseñan los dientes de sus caballos. ¿Por qué gustan tanto las tragedias de niños desaparecidos y salvajemente asesinaos y se crean monstruos cuando eso es lo que han hecho los señoritos toda la vida y no se le da importancia, cuando no se aplaude ruidosamente? Creo que la cara B de los señoritos son realmente sus lacayos y bufones de ventaja, y lo que creemos o se cree casualidades fruto de la espontaneidad, accidentes, errores, equivocaciones si quieren, está como muy trabajao realmente. Es proponiendo empeños duraderos y costosos, a veces tan descabellaos como los de Valencia, Madrid y más regiones y ciudades de España sin ir más lejos, como los lacayos más cercanos a los señoritos a los que hay que aplaudir y reirles las equivocaciones escalan en la pirámide social hasta el papel de ganchos necesarios y cómplices en los grandes expolios. Digamos que algunas veces, aunque siempre pocas, tanto en la realidad como la ficción, los señoritos cortan cabezas de bufones y otras y otras partes del cuerpo, cuando caen en desgracia, como por ejemplo el bardo de Sadam Hussein en Iraq, que no logró esconderse como su amado líder, entre otras cosas porque era sobradamente conocido y había sido envidiao por tan privilegiada posición, lo ajusticiaron rápido y sin compasión, de hecho los lectores de las proezas de Felipe, los Solana y otros socialistas humanitarios nos echamos unas risas en los periódicos de la OTAN leyendo las cosas que le escribía el bardo ajusticiao a su amado líder, como hoy otro Marhuenda que fuera menos lúgubre, cutre y arrastrao. La mayor parte del tiempo ocioso de lacayos y señoritos es taparse sus propias miserias, como las parejas. Lo más preocupante del fenómenos social de los bufones es que hasta sus chivos expiatorios y víctimas directas, que a lo mejor no les cortan la cabeza, solo las manos o los pies, se ve a la legua que en lo más hondo de sus seres lo que desean es volver con su señorito o cualquier otro en su defecto. Se parece a eso que dicen de los perros domésticos, que viven en las familias como si fueran sus manadas, los hay hasta bufones celosos con los otros bufones. Incluso en las representaciones se ven cosas auténticas, la vida misma que estalla. Por tanto amigas y amigos ya lo saben, mi mensaje es que en el fondo casi tos somos o queremos ser bufones del señorito que nos toque aplaudir y mientras tanto disfruten de su animalidad de idiotas en el sentido de excluidos mientras puedan, pues eso son los migajas de lo que hay.