El nombre de las abejas, Apis mellifera, deriva del latín apicula y remite invariablemente a un insecto himenóptero de unos 15 milímetros de largo, de color pardo negruzco con vello rojizo, lo que las distingue de muchas moscas con forma parecida a la suya. Con frecuencia presenta en las patas posteriores una cavidad formada por pelos, llamada cestillo, que sirve pa el transporte del polen que recolecta de las flores. Vive en colmenas, cada una de las cuales consta de una hembra fecunda, muchos machos y numerosísimas hembras estériles. Habita en los huecos de los árboles o de las peñas, o en las colmenas que el hombre le prepara y produce miel, cera, polen, propoleo o própolis y jalea real. Se distinguen la albañila, que vive apareada y hace su morada con agujeros horizontales en las tapias y en los terrenos duros, la carpintera, llamada así porque fabrica su panal en los troncos secos de los árboles, es del tamaño y la forma del abejorro, Bombus terrestris y de color negro morado, muy común en España, la machiega, neutra u obrera, que carece de la facultad de procrear y es la que trabaja y la maesa, maestra o reina, la hembra fecunda, única en cada colmena.
En la danza que ejecutan ante las colmenas hay un sistema de comunicación con producción y comprensión de mensajes valiéndose de 2 signos distintos: la traducción de distancia en velocidad y de dirección en desviación respecto de la vertical es arbitrario de manera parecida a la relación que se establece entre significante y significao, las 2 caras de los signos más elaboraos, los linguistics, pero los demás aspectos de su sistema de comunicación son icónicos: la velocidad de la danza es inversamente proporcional a la distancia entre la colmena y la fuente de néctar y el ángulo de ejecución respecto de la vertical es igual al ángulo entre la visión del Sol y la dirección hacia el néctar. A parte la pobreza de signos también se señala como lacra la imposibilidad de respuesta de las otras abejas no pa pasar a la acción y salir disparadas al jardín que les señalan pero no por ejemplo pa señalar a su vez que están cansadas o les duele la cabeza ni de otra manera que actuando. Como se ha intentao la comunicación con las abejas por medio de robots se sospecha que en su sistema de comunicación también cuentan los colores y los sonidos y que la que trae el polen y la noticia de su localización da a probar su calidad a las otras en su propio cuerpo dentro de la colmena, es decir, también son signos diferenciaos qué y cuánto se puede comer en las flores que han descubierto.
Se atribuye a Gárgoris, mítico rey de los cunetes que poblaron Tartessos el descubrimiento del arte de recoger miel. Las abejas, Apis mellifera fueron el primero y más antiguo de los animales domesticados por los Homo sapiens, que las atraían fabricando colmenas de barro y paja o en troncos huecos. El primer testimonio gráfico es una escena de recolección de miel con cesto dibujada en 1 pared de la cueva de la Araña de Bicorp en Valencia de hace más de 7000 años. Desde la Edad de Bronce se ha utilizao la cera, los egipcios llevaban colmenas en sus barcos, Hipócrates recetaba siempre miel, imprescindible en cualquier tratamiento médico y los Latin (históricos) la mezclaban con vino y consumían en grandes cantidades. La expresión Luna de miel o mes de miel recuerda la costumbre de las madres de las recién casadas de la Roma clásica consistente en dejar un vaso de miel en la habitación nupcial todas las noches del primer mes o Luna a partir de la boda. La composición de la miel varía en función de la situación de la colmena en llano o montaña y de las flores de su entorno, pero es común a to tipo de mieles un 75 % de glúcidos como fructosa, glucosa, dextrina o sacarosa, un 20 % de agua, aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, sales minerales y oligoelementos como potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, fósforo, azufre o cloro, vitaminas de to tipo excepto la A, algunas enzimas digestivas, sustancias antibióticas y polen.
La cría de abejas conocida como apicultura es la primera barrera en la lucha contra el avance inexorable del desierto pues el viento, el otro gran polinizador es un elemento neutral que no cuenta o lo cuenta pa los 2 laos. En un Catastro de Mestanza de 1.778 aparecen registrados 457 habitantes de los cuales 91 poseían colmenas, entre ellos Juan, el menor tenía 1 y Pedro 16, la miel era uno de los alimentos básicos del Valle de Alcudia y se comercializaba por la comarca. El producto por colmena era de 4 reales anuales que representaban un total de 10.964 reales según los datos de la página 478 de El Valle de Alcudia durante el siglo XVIII de Francisco Gascón Bueno. Como hablo Mestanza tengo que hablar de Publio Virgilio Maron y la apología de la vida apartada, sencilla, serena, donde reina la paz y la existencia natural cumple una función esencial. De Virgilio las Georgicas, el libro IV a continuación voy a tratar de la miel aérea, regalo del cielo, voy hablarte del maravilloso espectáculo de unos hechos insignificantes: jefes esforzados, las costumbres punto por punto de la familia entera, sus afanes, pueblos y combates. De asunto menudo es la tarea, mas no es menuda la gloria si nos dejan las divinidades hostiles. En primer lugar hay que buscar un sitio pa las abejas donde no tengan entrada los vientos pos les impiden llevar a las colmenas el alimento y las ovejas y los cabritos retozones no brinquen entre las flores, ni la novilla vague por la llanura sacudiendo el rocío y quebrando las plantas que crecen.
Desde 2007 es otro enigma el problema del colapso de las colmenas que empezó en Miami, menos Florida de lo que parece porque se han esfumao sin dejar rastro 1 de cada 4 abejas en Estados Unidos, que ni siquiera las encuentran muertas por lo que es previsible que no hayan sido envenenadas pues los pájaros no se las comerían y no se relaciona la desaparición de las abejas con otra mortandad pero les esperan a los agricultores pérdidas anuales en los cultivos de 15.000.000.000,00 $ con menos efectivos de su obrero mejor polinizador. Tenemos los móviles pa descargar culpas y miedos a lo desconocido, aunque en palabras de Mariano Higes Pascual, investigador del Centro Agrario de Marchamalo, Guadalajara dependiente del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias, INIA del Ministerio de Agricultura:
- En los últimos años no se ha hecho na diferente en el manejo de colmenas que pueda afectar a su población, además 2004 y 2005 fueron muy secos pero 2007 está siendo muy húmedo lo que demuestra que el parásito Nosema ceranae aparece independientemente de la climatología; lo de los móviles es una idea delo más peregrina, hay zonas donde no hay siquiera cobertura y pasa lo mismo.
Una mariposa esfinge sobrevuela el romero en flor, Rosmarinus officinalis de la familia de las labiadas y originaria de la región mediterránea, en su origen asociado a las encinas, también se cultiva y utiliza como planta aromática en la cocina. Contiene ácido caféico, clorogénico y rosmarínico, taninos, resinas, flavonoides, pineno, canfeno, borneol y alcanfor. El romero es carminativo, hipertensor, colagogo y antirreumático, se emplea en decaimientos, hipotensión, insuficiencia biliar, amenorrea y espamos digestivos, mejora la memoria al estimular el sistema nervioso y tiene efectos contra el exceso de colesterol. Aplicado de modo externo es un remedio contra la calvicie, las heridas y la dermatitis seborreica, es antiparasitario, antineurálgico y antirreumático local. Entre las mieles hay una variedad de romero.
Flor de cardo mariano, Silybum marianum. Son cardos las plantas de varios géneros de la familia de las Compuestas o Compositae que comparten la peculiaridad de tener hojas, ramas y brácteas (hojas modificadas en tamaño, forma, color y consistencia que se encuentran junto a las flores) espinosas. El cardo mariano, el más fácil de distinguir por las franjas blancas que se reparten por sus hojas de color verde intenso, es una planta bianual que un año brota echando un gran rosetón a ras del suelo de hojas combadas con bordes espinosos y el otro crece formando un largo tallo rematado con flores de color púrpura. Ambas variantes pueden coincidir en la misma temporada y en la misma zona. Aunque no deja de ser una bestialidad, en la fase de rosetón del cardo mariano se puede extraer de su corazón algo parecido a una alcachofa de pequeño tamaño que se puede comer in situ teniendo mucho cuidado de limpiar las espinas al pelarla, pues de otra forma el cardo mariano se puede vengar en la garganta del agresor. Tiene ciertas similitudes con la alcachofa, Cynara scolymus, otra planta de la familia de las Compuestas o Compositae. Las hojas frescas del cardo mariano se pueden consumir como otras verduras silvestres. También se pueden preparar las semillas recogidas de las flores secas molidas en infusión.
El espino albar o blanco, majuelo, tilo majoleto, Crataegus monogyna con 1 hueso y oxycantha con 2 es un arbusto de la familia de las Rosáceas que raramente alcanza los 10 metros de altura y prefiere la humedad, se reconoce fácilmente porque en primavera pinta de blanco los barrancos, torrenteras, eriales y bordes de los caminos y en otoño alimenta a los pájaros con sus pequeños frutos rojos.
Bibliografía: Ellas prefieren a Vincent, BBC Mundo. Las abejas también se emborrachan, BBC Mundo. María Coello, "La vida de las abejas", Esfinge nº 26, julio y agosto de 2002. Vicente Collado, "La miel, fuente de salud", Esfinge nº 23, abril de 2002.
Premios Gran Selección 2006 Miel de Castilla la Mancha. Francisco Gascón Bueno, El Valle de Alcudia durante el siglo XVIII, Ediciones del Orto, 1994.
Karl von Frisch, La vida de las abejas, Barcelona, Labor, Biblioteca de iniciación cultural, 1957, Premio Nobel en 1973. Ileana Lotersztain, "La vida de las abejas, el lenguaje del cuerpo", Futuro, página 12, 13 de febrero de 1999.
Georges Mounin, "Comunicación lingüística humana y comunicación no lingüística animal", Les Temps modernes nº 4-5, 1960.
Publio Virgilio Maron, Georgicas, Alianza Ed., 1981.